Los primeros meses y años de nuestra vida son importantes, pero también el período a partir de la concepción marca nuestro SER puesto que el feto experimenta ya percibe y siente mientras está en el vientre de la madre, pues durante ese período está íntimamente unido a ella a todos los niveles.
Por lo tanto, cómo vive la madre el embarazo y también el parto deja huellas en el futuro bebé. Por ejemplo cómo experimenta la madre el embarazo si p.ej. vive una experiencia dolorosa o traumática durante este tiempo, o lo vive con ansiedad y miedo, o siente tristeza porque no siente un entorno que la apoye, y cómo viven madre y bebé el parto, si lo viven con sufrimiento, etc. puede ser importante en el desarrollo equilibrado del bebé.
En estos casos pueden producirse bloqueos energéticos que el bebé, al no poder expresarlo verbalmente, los comunicará a través de su cuerpo de múltiples formas, como p.ej. a través de intolerancias nutricionales, rechazo de alimento, cólico del lactante, alergias, asma, trastornos del sueño, miedo a la oscuridad, llanto incontrolable, estreñimiento, retraso al caminar, dificultad en el desarrollo psicomotor u otros.
Especialmente la terapia craneosacral puede ser beneficiosa al ofrecer un espacio suave pero a la vez profundo donde el bebé puede contar su historia y así puede liberar las tensiones registradas en su sistema.
Además ofrece una buena oportunidad a que se produzca o reestablezca la vinculación entre padres, y en particular, entre la madre y el bebé si este proceso no se ha interrumpido o no se ha producido de forma natural en el proceso del parto y nacimiento.
Los tratamientos naturales pueden ser un buen apoyo para la preparación a ser padres, durante el embarazo y como preparación para el parto. Por un lado ayuda a limpiar y vitalizar el cuerpo y por otro ofrece un apoyo a la hora de encontrar un equilibrio a todos los niveles para prepararse a concebir una nueva vida y brindar la mejor bienvenida al nuevo SER.
Durante el embarazo el bienestar físico y emocional de la madre principalmente, y su entorno, es importante para el desarrollo equilibrado del feto. La terapia craneosacral, el shiatsu, etc. pueden ser un buen apoyo natural para paliar los síntomas de los cambios emocionales y fisiológicos que se producen desde el momento de la concepción en la madre, tales como náuseas, alteración del sueño, ciática, dolor de espalda en general, calambres, mala circulación, estreñimiento, hemorroides, etc.
Además mediante este apoyo aumentan las posibilidades de que el parto se desarrolle de forma más natural y rápida. Después del parto, si éste se ha desarrollado con normalidad, puede resultar muy útil tomar unas sesiones para facilitar que la cadera, la musculatura, en general el cuerpo y las emociones vuelvan a su estado habitual.